¿El 'mal de ojo' existe o es superstición?



Constantemente lo hemos escuchado desde que éramos muy pequeños: “¡cuidado, esa persona echa mal de ojo!”, o “¡ponle esto al niño para protegerlo del mal de ojo!” y frases por el estilo. Y es que el llamado “mal de ojo” es una creencia popular cuyo origen se pierde en la historia. 

Se basa en una superstición según la cual una persona tiene la capacidad de producir mal a otra persona sólo con mirarla. A quien está así afectado le dicen que "está ojeado, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima".

Es una creencia muy extendida, en muchos pueblos y culturas y a través de la historia. Por ejemplo, los musulmanes escriben en su libro del Corán "Los infieles casi os hacen dormir con sus miradas", los antiguos griegos protegían a los jóvenes marcando sus frentes con barro o cieno porque consideraban que la envidia iba unida a la mirada maligna.

Según esas conjeturas hay gentes tan envidiosas que llevan adentro su maldad y con tan solo fijar su mirada en la persona elegida, pueden hechizarlas con el mal de ojo, causándole todo tipo de infortunios uno tras otro, provocándole continuos episodios de mala suerte, desgracias, calamidades y enfermedades. 



Como se trata de una superstición tan arraigada en la cultura popular y folclórica la lista de los supuestos remedios o protecciones para evitar ser víctima del mal de ojo es larguísima. Ejemplos son las oraciones a los santos, las cruces u objetos religiosos que se llevan en el cuerpo, los llamados “ojitos” mágicos, las patitas de conejo, las estampitas de santos, e imágenes en cadenas que se cuelgan al cuello, amuletos y talismanes, o azabaches que se le ponen a los niños recién nacidos, otros colocan saliva en la frente de los niños, o les envuelven con humos de tabaco o inciensos, en fin, ¡todo lo imaginable! 
Hay quienes se sienten enfermos y atribuyen su condición a haber sido “ojeados” o víctimas del “mal de ojo” y acuden a curanderos o hechiceros que realizan determinados ritos para supuestamente alejar el mal. Si su problema es simplemente producto de una sugestión, tal vez podría funcionar para ayudarle ya que todo se encuentra en su mente y sus creencias, pero ¡ojo!

Esto puede resultar sumamente peligroso si la persona afectada realmente tiene algún problema serio de salud y confunde los síntomas. Entonces, en vez de recibir la atención médica adecuada se deja llevar por una improvisación o charlatanería. 

Se sabe que la creencia del Mal de Ojo ya existía en el antiguo Egipto donde usaban el conocido “Ojo de Horus” un talismán muy popular en todo el mundo que inclusive se vende en joyerías modernas engarzado en piedras preciosas y muchas personas llevan colgados al cuello, o lo colocan en las puertas de sus casas, o en sus automóviles. 

El “ojo de Horus” se refiere al dios Horus, uno de los más importantes de la mitología egipcia. Según la historia en una de las grandes batallas de los dioses Horus perdió el ojo izquierdo, pero gracias a la intervención del dios Thot se le sustituyó por el llamado Udyat a fin que Horus pudiera recuperar la vista. Debido a esa razón se le atribuyeron cualidades mágicas y simboliza el orden, el estado perfecto, la estabilidad. 

Entre la creencia del mal de ojo existe también la idea que hay buenas personas, que sin proponérselos, echan el llamado ojeado. En ese caso, si se sospecha que una persona le causó mal de ojo a un bebé, sin que lo hubiera deseado, se le pide que lo cargue. En otros países se preparan amuletos con coral rojo y negro que se engarzan a una especie de cadenita o pedacito de tela y se le pone al bebé en la muñeca o colgado en sus ropitas con un imperdible. 

Desde el punto de vista científico no hay ninguna razón para creer en esta superstición. Lo que sucede es que la persona que está recibiendo una mala mirada producto de la envidia de otros se impresiona, sugestiona y siente mal. 

Si es supersticiosa y tiene creencias de ese tipo puede llegar a enfermarse por la sugestión, no por el hecho de la mirada en si pues el ojo es un receptor, recibe energía, pero no la trasmite. ¡Es como pensar que una mujer podría quedar embarazada con solo mirarla! 

Las sociedades modernas crean mucho estrés y no es raro que las personas se sientan nerviosas, a veces con alteraciones del ritmo cardíaco y respiratorio, y piensan: “tengo un mal de ojo o me hicieron un hechizo”.

En muchos casos los problemas que están afrontando no tienen que ver nada con eso, sino con actitudes personales, circunstancias y otros factores que cuando se identifican se pueden superar. 

¿Cómo protegerte? Básicamente la mejor protección que existe contra el llamado “mal de ojo” es tu propia mente. Como habrás visto el “ojeo” es más bien una sugestión que funciona solamente cuando se cree en ella, como la mayoría de los llamados hechizos, encantamientos y cosas por el estilo. 

De ahí que es tu actitud mental la que determinará lo que ocurra. Si le abres las puertas de tu mente al miedo entonces tú mismo te estarás envolviendo dentro de esa telaraña de sugestiones y temores y tendrás que recurrir a múltiples artilugios para supuestamente protegerte.

Si piensas que usar determinado amuleto, talismán, y efectuar ciertos ritos pueden ayudarte, y tu problema no es serio, no habrá nada de malo en eso siempre que sepas que al final eres tú con tu mente quien va a determinar el resultado y todo es producto de una sugestión. 

En todo caso, si tus síntomas son serios, no juegues con tu salud ni con el futuro de tus seres queridos, una visita oportuna a un médico podría salvar tu vida. 



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