¿Que son los nietos?




¿Unos hijos más…? Noooo!!!!. Son unos hijos duplicados. Hay en ellos una prolongación que es precisamente eso: Una duplicidad en la función creadora y en la extensión de la especie.

En los nietos se alarga la vida hacia unos límites de amor que no se soñaron. Los hijos fueron el testimonio. Los nietos la confirmación. Por eso se quieren tanto. Por eso son el juguete espiritual de la edad mayor.

Un nieto es un anhelo convertido en realidad: A él le damos los besos que tal vez no le dimos a los hijos. Y ellos nos dan los besos que quizá ya nadie nos da. Allí se reedita la juventud y el corazón palpita vigorosamente como si fuera un corazón adolescente.

Con un nieto en los brazos tenemos al hijo. Tenemos la juventud que se nos quiso escapar un día. Tenemos el amor verdadero que nada pide y todo nos da. Es verdaderamente maravilloso vivir esos retozos de los nietos, sus tiernas picardías que nos llevan a otros mundos y todo ese concierto de sus risas sonoras.

Con los nietos se revive la historia del amor… y el alma vuelve a florecer. El hogar ya viejo, se torna joven y se renuevan las esperanzas. Los nietos son la fortuna de los años de la sensatez.

¿Que se quiere mas a los nietos que a los hijos? Así parece, ¡PERO NO!

Lo que pasa es que en los nietos se vuelve a amar a los hijos, y al milagro de la vida

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